Recomendaciones para abordar una sesión terapéutica con un niño.

Durante estos años he ido cambiando el estilo de mis sesiones, pasando a trabajar más en el suelo que en la mesa. Cuando trabajas con niños, uno de los puntos más importantes a tener en cuenta es cómo sucede el aprendizaje. Cómo ya comenté en otro artículo, el juego juega un papel fundamental en el aprendizaje del niño. Por ello la base de la sesión debe ser el juego.

Hoy me gustaría compartir con vosotros varias recomendaciones, que durante estos años me he dado cuenta que hay que considerar a la hora de abordar una sesión terapéutica con un niño.

La primera recomendación es… hazla divertida! La sesión tiene que ser entretenida, divertida; hay que disfrutar! En toda sesión debe haber una generosa dosis de diversión. Es importante a tener en cuenta que tú, como terapeuta, debes ser más atractivo que cualquier otra actividad o juguete que el niño quiera escoger durante la sesión. Con ello harás hincapié en la interacción social; sino todos tus esfuerzos serán en vano, ya que el niño preferirá hacer cualquier otra cosa que jugar contigo.

Por lo tanto tú debes ser el atractivo, la fuente de refuerzos positivos, de placer y diversión. Para ello es importante trabajar en el vínculo entre terapeuta-niño. Si constantemente te encuentras teniendo problemas con que el niño participe en la actividad, fíjate en ésta, ya que podría no ser lo suficientemente divertida o motivadora para este niño concreto. Del mismo modo, si observas que el niño trata de evitar o muestra desinterés o te encuentras lidiando con rabieta tras rabieta, es otro indicador de que no es lo suficientemente divertido ni motivador. Fíjate incluso en ti mismo, cómo te encuentras, si estás aburrido o desconectado, seguramente el niño tenga exactamente la misma sensación y eso es totalmente lo opuesto a divertido.

Cómo recomendación sigue los intereses del niño, que sea él quien lidere el juego y haz que el juego sea activo, es decir, que aparezca el movimiento, que la participación entre terapeuta y el niño sea constante; para ello debe ser corto y rápido. Cuando un juego es lento y por mucho tiempo, aparece el aburrimiento como consecuencia. Por lo tanto, para que sea divertido debe ser rápido y poco tiempo.

Si acabas de empezar a trabajar, te darás cuenta de que es agotador! 🤣🤣🤣 pero muy divertido!

Haz que sea significativo, relevante y valioso para el niño! Usa los intereses del niño como parte de la actividad. Así fomentamos y motivamos al niño para ser partícipe.

Una sesión debe estar compuesta por un balance entre actividades que el niño ya sabe hacer y actividades nuevas a implementar. Es importante que haya un balance, ya que sino perderemos la motivación del niño ante una tarea complicada y aumentaríamos su frustración. Es recomendable empezar la sesión con una actividad ya conocida por el niño.

Otra recomendación es… haz la sesión real/ realista! Para mi es una de las más importantes y que a veces queda en el olvido. ¿A qué me refiero con que sea real?

Los niños aprenden participando, manipulando, usando el movimiento, su propio cuerpo, sus manos… por lo tanto, las actividades propuestas deben ser funcionales, propias de la vida diaria, del propio repertorio del niño. Por ejemplo… si tu objetivo es ampliar el vocabulario del niño, enfócate en enseñar palabras que el niño vaya a usar en su día a día. Del mismo modo, intenta usar objetos reales en un contexto conocido. Un ejemplo de ellos sería usar la merienda para introducir conceptos como los alimentos, plátano, galletas, zumo… o verbos como comer, beber… pronombres como tuyo, mío.. Dependiendo del nivel del niño adaptarás los objetivos para cada una de las actividades. Lo importante es que sean funcionales, que sirvan!

En muchas ocasiones me encuentro con que el objetivo de la sesión es clasificar, emparejar formas, colores…. usando imágenes. ¿Cuál es la funcionalidad de todo eso? Yo recomiendo que hagas la actividad funcional, que sirva para algo, que sea parte de una actividad propia de la vida diaria, que será relevante para el aprendizaje de niño. Si tu objetivo es emparejar, usa objetos reales, como por ejemplo clasificar la ropa cuando la sacas de la secadora, o emparejar calcetines del mismo color, clasificar un coche rojo con su parking rojo mientras juegas con el garaje, abrir una puerta roja con su llave roja, preguntarse qué forma tiene un coche, una pelota… Una vez sabes cuál es el objetivo, intenta buscar actividades en las que el juego esté como base y que sea significativo y funcional para el niño.

Por último a tener en cuenta, es la generalización! Debemos ayudar a generalizar todos los conceptos en los distintos contextos. Si el niño sólo responde ante ti, tú como terapeuta pensarás…. qué bien, soy la mejor terapeuta, que buen trabajo hago! Pero me sabe mal decirte que no es así, ese no es el propósito. El propósito es adquirir esos conocimientos y habilidades para usarlos en todos los contextos, no sólo en las cuatro paredes del despacho, o no sólo con una persona. En el artículo anterior ya expliqué la importancia de las sesiones en el contexto natural para ayudar a generalizar. Échale un vistazo!

No dudéis en dejar algún comentario u opinión si lo deseáis!

Paula Fernández.

Anuncios

La intervención en entornos naturales en el Trastorno del Espectro del Autismo.

En cuanto al tratamiento de niños con trastorno del espectro del autismo, los estudios reflejan que para que éste sea efectivo, se tiene que proporcionar 40h semanales. Muchos pensamos… ¿Qué barbaridad? ¿40h de terapia? Los papás piensan… ¿Y cómo lo hago?

A mi me gustaria aclarar algo….. 40h semanales no implican que deban de ser en un centro cerrado entre cuatro paredes, es decir, las famosas “sesiones clínicas”. La intervención se puede proporcionar en casa, en el colegio, en el entorno comunitario y evidentemente en el centro clínico. A mi me gustaría hacer hincapié en la importancia de la variedad de las intervenciones en los diferentes entornos, para ayudar a generalizar. Es importante que todo aquel objetivo fijado en el plan de intervención sea proporcionado en diferentes entornos.

Yo he de admitir que me encantan las sesiones en el centro, están controladas, es un espacio pequeño, cerrado… Pero ojo! ¿Cómo ayudamos a generalizar todo lo aprendido en el despacho a otras situaciones y entornos? ¿Difícil verdad? Hay que trasladar esas sesiones a espacios naturales, es decir, a la vida cotidiana del niño, donde no es el terapeuta quien proporciona la intervención, sino toda aquella persona que se encuentra en la vida diaria del niño, es decir, los padres, abuelos, profesores… De nada sirve que, por ejemplo, el niño aprenda a expresar deseos en el “centro clínico” y que ésto no ocurra en el hogar.

¿Qué ocurre cuando proporcionamos el tratamiento en el entorno natural del niño? Cuando esto ocurre, la intervención pasa a implementarse en la vida cotidiana del niño, adaptándola a la familia, a sus necesidades, haciendo partícipe a todas las personas que envuelven al niño en su día a día. Ya no se limita a las cuatro paredes del despacho proporcionadas por el terapeuta, sino a la vida diaria del niño y su familia, dónde todos los agentes que la envuelven son partícipes (los padres, abuelos, profesores del colegio, profesores de actividades extra escolares como natación, música, pintura…). Y de repente nos damos cuenta, que en vez de 40h semanales, estamos proporcionando 24/7, es decir, 24h al día, los 7 días de la semana. Los niños aprenden mejor a través de las experiencias diarias, interaccionando con aquellas personas que los envuelven en su vida diaria, es decir, en un contexto familiar. Toda familia, con los apoyos y recursos necesarios, puede favorecer y potenciar el desarrollo y aprendizaje de sus hijos.

Es importante, que cuando nos planteamos los objetivos de la intervención sean basados en las necesidades y prioridades identificadas por la familia, tanto para el niño como para ésta. Los niños aprenden a través de las repetidas interacciones con el entorno, donde estas interacciones están esparcidas en el tiempo y en diferentes contextos. No a través de sesiones donde la práctica es en masa y concentrada en un solo contexto, ya que el niño no lo aplica a otras situaciones.

Por lo tanto, nos damos cuenta que si centramos la intervención basándonos en la rutina diaria del niño, en su entorno natural, donde todas aquellas personas que lo envuelven son partícipes, todos los objetivos planteados se aplicarán en los diferentes contextos y por lo tanto se favorecerá al desarrollo y a su aprendizaje.

Como ya comenté en el artículo anterior, como papás, os animo a que preguntéis y a que os hagan partícipes de la intervención de vuestros hijos basándose en vuestras necesidades y en la de vuestros hijos.

Si queréis, no dudéis en dejar algún comentario.

Paula Fernández.

Bibliografía:

McWilliam, R.A. (2010) Rutines-Based Early Intervention: supporting young children and their families. Paul H. Brookes Publishing Co.

El papel de la familia en la intervención de niños con autismo.

foto-familia

En este artículo me gustaría destacar la importancia del papel de la familia en la terapia de niños con Autismo. Es conocido que, en muchos centros, la intervención en niños con autismo se centra sólo, específica y exclusivamente, en el ‘niño’, dejando al margen la intervención familiar. Por ello, creo que es de especial importancia hacer hincapié sobre el papel de la familia en la intervención. Es un aspecto vital.

Los profesionales no podemos dejar a los familiares en un segundo plano. Éstos deben pertenecer al pilar central de nuestra intervención; debemos hacerles partícipes.  Es importante incluir a todos los agentes que forman parte de la vida cotidiana del niño. Por lo tanto, es impensable que la familia quede al margen como objetivo principal de la intervención. De ahí la necesidad de escribir este artículo.

Quiero recalcar que es un gran error centrar sólo la intervención en el trabajo con el niño, ya que de esta forma no ayudamos a generalizar los conceptos y  observamos que los avances y los resultados de nuestra intervención sólo se producen en las cuatro paredes del despacho. 

Por lo tanto, la familia debe ser partícipe en las sesiones. De esta forma dotamos y capacitamos a los familiares, ayudamos a que comprendan el porqué de ciertas conductas, a anticipar, a intervenir y gestionar situaciones de gran dificultad que se presentan en su vida diaria; y lo más importante, ayudamos a aumentar la autoestima.

Es bien sabido, que los padres de niños con autismo presentan mayores niveles de estrés en comparación a los padres de niños neurotípicos, por lo que, en el momento en que el papá/mamá es partícipe y se dota de herramientas, el propio autoconcepto mejora.

Por ello, destaco la importancia del asesoramiento familiar e incluir a los padres en las sesiones de intervención con su hijo, especialmente en las intervenciones tempranas.

Mi recomendación es que como papá/mamá exija ser partícipe de la intervención de su hijo. Realice preguntas y consultas para conocer y saber cómo gestionar las diferentes situaciones en las que te encuentras en tu vida cotidiana y en definitiva, conocer más sobre el Trastorno del Espectro del Autismo.

 

Paula Fernández

La Atención Temprana (0-6 años)

¿QUÉ ES LA ATENCIÓN TEMPRANA?

Se entiende por Atención Temprana, el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar y transdisciplinar. (Libro Blanco de la AtencATión Temprana )

Es necesario desarrollar los programas de intervención temprana en el contexto de la familia, ya que supone tratar de favorecer la adaptación y comprensión de la familia a las necesidades del niño, y crear en la familia nuevas capacidades para apoyar y facilitar el desarrollo del niño, así como para prevenir los problemas evolutivos.

El principal objetivo de la Atención Temprana es favorecer, desde el nacimiento, el desarrollo del todo niño en riesgo o con dificultades, así como también dar soporte a la familia desde el momento de la detección del déficit, prestándole una atención individualizada. Por lo tanto, se pretende favorecer y facilitar los procesos de desarrollo, socialización e integración del niño en la escuela y en la sociedad; atender y cubrir las necesidades y las demandas de la familia y entorno en el cual vive el niño; y evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.

La Atención Temprana se considera hoy en día una atención global prestada al niño y a su familia en los primeros meses o años de vida, como consecuencia de alteraciones en su desarrollo, o bien por una situación de alto riesgo.

El Desarrollo infantil

El desarrollo infantil en los primeros años se caracteriza por la progresiva adquisición de funciones tan importantes como el control postural, la autonomía de desplazamiento, la comunicación, el lenguaje verbal, y la interacción social. Esta evolución está estrechamente ligada al proceso de maduración del sistema nervioso, ya iniciado en la vida intrauterina y a la organización emocional y mental. Requiere una estructura genética adecuada y la satisfacción de los requerimientos básicos para el ser humano a nivel biológico y a nivel psicoafectivo.

Cuando empleamos el término desarrollo normal, estamos refiriéndonos a aquél que permite al niño alcanzar las habilidades correspondientes a su edad cronológica. El desarrollo es el proceso dinámico de interacción entre el organismo y el medio que da como resultado la maduración orgánica y funcional del sistema nervioso, el desarrollo de funciones psíquicas y la estructuración de la personalidad.

Trastornos y alteraciones del desarrollo:

El trastorno del desarrollo debe considerarse como la desviación significativa del “curso” del desarrollo, como consecuencia de acontecimientos de salud o de relación que comprometen la evolución biológica, psicológica y social. Algunos retrasos en el desarrollo pueden compensarse o neutralizarse de forma espontánea, strastornos y alteraciones del desarrolloiendo a menudo la intervención la que determina la transitoriedad del trastorno.

La detección de las posibles alteraciones en el desarrollo infantil es un aspecto fundamental de la Atención Temprana en la medida en que va a posibilitar la puesta en marcha de los distintos mecanismos de actuación. Cuanto antes se realice la detección, existirán mayores garantías de prevenir patologías añadidas, lograr mejorías funcionales y posibilitar un ajuste más adaptativo entre el niño y su entorno.

La detección temprana de los trastornos en el desarrollo infantil constituye el paso imprescindible para el diagnóstico y la atención terapéutica. La detección temprana es fundamental para poder incidir en una etapa en la que la plasticidad del sistema nervioso es mayor y las posibilidades terapéuticas muestran su mayor eficacia. Es necesario detectar los trastornos del desarrollo infantil en el momento en que aparecen los primeros signos indicadores de los mismos.

A continuación, os invito a que veáis esta Guia del Desarrollo Infantil desde el nacimiento hasta los 6 años realizada por la Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana  (GAT).

Paula Fernández

La importancia del juego en el desarrollo infantil

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN EL DESARROLLO INFANTIL

El juego es un tema de interés para un gran número de especialistas que se dedican al ámbito de la infancia, ya que la vida infantil no puede concebirse sin juego.La importancia del juego en el desarrollo infantil

En el juego se desarrollan todas las funciones físicas, psíquicas, afectivas y sociales necesarias para un crecimiento sano y equilibrado.

Jugar es la principal actividad en la infancia. Es una actividad espontánea, libre y placentera que se inicia en los primeros meses de vida del niño y que perdura a lo largo de toda la vida.

El juego es el medio de expresión del niño por excelencia y sus modalidades son múltiples, así como los materiales utilizados, las personas que intervienen, el lugar donde se realiza, la duración, etc.

El juego no tiene una finalidad, sino que es un fin en sí mismo. Es lo que denominamos una actividad “autotélica”, es decir que produce placer por el mero hecho de realizarla.

Es el principal motor del desarrollo en los primeros años de vida. Es una vía de descubrimiento del entorno y de uno mismo, de nuestros límites y deseos. Es adaptativo porque ayuda a conocer y enfrentar el mundo en el que viven.

El juego favorece la interacción social y la comunicación. Nos enseña a respetar las normas, a entendernos e impulsa las relaciones entre iguales y adultos. También favorece el desarrollo del lenguaje comprensivo y expresivo.

Como toda actividad necesita de un tiempo y un espacio para realizarse. El tiempo que dedicamos a jugar depende de la motivación del que juega y del atractivo del propio juego. Los espacios de juego se modifican y alternan según nuestras necesidades y nuestras posibilidades.

A continuación os invito a que veáis un vídeo realizado por FAROS, el portal de promoción de la salud y el bienestar infantil del Hospital Sant Joan de Déu (HSJD) de Barcelona, en el que aparece Inma Marín, experta en juego, desarrollo y educación, explicando la importancia del juego en el desarrollo infantil.

Un saludo a tod@s!!

Paula Fernández

Bibliografía

-Delgado Linares, I. (2011) “El juego infantil y su metodología” Ediciones Paraninfo.

¡¡Bienvenidos!!


¡Hola a Tod@s y Bienvenidos a mi Blog!

Soy Psicóloga, especialista en Atención Temprana y en Trastornos del Espectro del Autismo.

Este Blog pretende ser un apoyo y un lugar de encuentro para las familias y compañeros de profesión.

Espero que os guste, que podamos compartir muchas cosas y sobre todo que sean de vuestro interés.

Un saludo y un fuerte abrazo a tod@s!!

Paula Fernández